Organización, Marketing y Montaje de Eventos Guatemala

Entradas etiquetadas como ‘iberia’

Iberia publica en su blog “Pan de coco al ritmo de Livingston”

GUATEMALA_20090309_0095

Es otra Guatemala. A Livingston, un pueblecito situado en la costa caribeña, solo se puede llegar en barco desde Puerto Barrios y Río Dulce, dos megalópolis en comparación. Todo es distinto, desde la gente (estamos en la Guatemala negra y aquí la etnia es la garífuna) hasta las danzas y la comida. En este enclave estará rodeado de casitas bajas, naturaleza y gente simpática que le saluda y habla por los codos. Las señoras venden pan de coco mientras se organiza un espectáculo de bailes tradicionales en un chiringuito a pie de playa que luego se convertirá en discoteca. En Livingston todo es así: improvisado y divertido.

Las luciérnagas iluminan la noche con puntos fosforescentes. Déjese llevar y baje a la playa o pasee por la Avenida de la Reforma, la calle principal llena de hotelitos y bares. Conocerá seguro a más de un europeo que dejó su vida materialista y estresada y se vino a no hacer nada. Tendrá que probar ceviche de pescado, panqueques de banana y mermelada, arroz con frijoles y pan de coco. Todo, mientras se suceden conversaciones que le recordarán al realismo mágico de García Márquez. Luego tomará caipirinhas y escuchará reggae o verá un show de Punta, el baile regional en el que los cuerpos se mueven como a 100 kilómetros por hora. Una barbaridad. De baile en baile, de canción en canción, de garito en garito. Así hasta la una de la madrugada, hora en que se prohíbe en toda Guatemala la venta de alcohol.

Mejor, porque al día siguiente hay que visitar el cementerio, lleno de tumbas de colores, y los Siete Altares, una sucesión de lagunas y cascadas a dos kilómetros del puebloRío Dulce espera de la mano de los lancheros. Se pueden remontar los 42 kilómetros del río, ver el castillo de San Felipedel siglo XVII, el lago de Izabal, la bahía de Amatique y campos de nenúfares, garzas blancas, manantiales de agua caliente supuestamente milagrosos y manglares.

Tikal, imperio de la jungla

Tikal - Tempel I

Tomado del blog de Iberia Tikal, imperio de la jungla | Me gusta volar

La jungla y sus ruidos. Los templos y sus cielos. Los turistas y sus ojos bien abiertos. Tikal, que significa lugar de las voces, es la mayor de las antiguas ciudades de los mayas del período clásico. Aún se puede admirar su monumentalidad, que nos lleva a retroceder en el tiempo e imaginar aquella época del 250 al 909 después de Cristo en que se convirtió en uno de los principales centros culturales de la civilización maya, que hoy atraviesa cinco países (México, Guatemala, Belice, Honduras y El Salvador).

Tiene más de 3.000 construcciones repartidas por una superficie de 16 kilómetros cuadrados dentro de un parque nacional, el de Tikal, dentro de la selva del Petén, al norte de Guatemala. Aquí vivieron, en su era de mayor esplendor, cien mil personas y la ciudad compartía con Teotihuacán la hegemonía de Mesoamérica. El tiempo quiso que fuera abandonada a finales del siglo X por razones que se desconocen. Olvidada, permaneció oculta por la inexpugnable vegetación hasta 1848. Se han catalogado más de 4000 construcciones, pero la mayoría están sin desenterrar. Las leyendas se sienten hoy tanto que ponen los pelos de punta. Dice el libro sagrado Popol Vuh que los cuatro primeros mayas fueron creados a partir de pasta de maíz y que los árboles respiran el aliento de las personas que habitan bajo tierra.

Si tiene suerte, puede que vea a grupos de indígenas rezando. Vienen de pueblecitos situados a kilómetros de distancia, preparan hogueras y se arrodillan para rendir culto a los dioses de los mayas. Sus dioses, en los que siguen creyendo. La plaza principal es el lugar más espectacular. El templo I, también llamado del Gran Jaguar, tiene una altura de 55 metros. Ahí está enterrado Hasaw Cha’an Kawil, el gran señor de Tikal que devolvió la supremacía a su ciudad sobre los otros centros mayas cuando luchó contra los emplazamientos de Waka’, Caracol y Calakmul. El Templo de las Máscaras o Pirámide de la Luna es la tumba de la esposa de Kawil y a su lado se erigen pirámides más pequeñas. El Templo del Gran Sacerdote fue el último en ser construido, en el año 810 después de Cristo, y es el que tiene la crestería mejor conservada del mundo maya. El de la Serpiente Bicéfala es el más alto: 64 metros. Otros templos que se encontrará son el V y el VI o de las Inscripciones, llamado así por las grafías de su parte trasera.

Éste es un lugar lleno de tranquilidad, aunque siempre esté repleto de turistas. Uno se puede abstraer entre tanto barullo. No tenga miedo y suba a alguna de las pirámides. Eso sí, preste mucha atención a los pasos que da, ya que nadie se responsabilizará de posibles caídas. Desde lo alto, se divisa la jungla en todo su esplendor. Quién sabe si algún dios maya nos contempla desde más alto.

Iberia celebra sus 40 años de aniversario de la ruta a Guatemala

Iberia

Volcanes con Café de “Guate”

A esta ciudad le va la marcha. Y no solo por los volcanes que la rodean, que de vez en cuando truenan. Caminando y dando traspiés sobre el empedrado se juntan señoras con vestidos de colores, turistas con ganas de conocer a fondo Guatemala y veinteañeros americanos dispuestos a aprender español y salir de farra.

Antigua, la ciudad guatemalteca que fue capital del país hasta el siglo XVIII, es una mezcla. Sucasco histórico, patrimonio mundial por la Unesco, es cuadriculado como el de Manhattan, así que no hay pérdida. Lo primero que hay que ver es la Plaza Central, donde se ubican la catedral, el palacio arzobispal, el palacio de los Capitanes Generales, el Ayuntamiento y el Portal de las Panaderas. Y con esto, ya habrá entendido mucho: que Antigua es una de las ciudades coloniales de Latinoamérica mejor conservadas. Le sorprenderá los colores de las fachadas, las piedras robustas de las casas, las ventanas con rejas de forja y las flores que alegran.

Tiene pinta de pueblo. Debido a los numerosos terremotos que la han asolado, está prohibido construir más de dos alturas. Si se quiere sentir pájaro, suba al Cerro de la Cruz. Luego, de nuevo al empedrado. La calle del Arco es una de las más famosas. De los más de 40 templos católicos que se construyeron, merece la pena visitar la Merced, Santa Catalina, Santa Clara, las Capuchinas y San Francisco. El convento de Santo Domingo es hoy un lujoso hotel y podrá fisgonear entre los jardines tropicales interiores, donde h

abitan pájaros exóticos. Entre visita y visita histórica, le dará tiempo de tomar un café, uno de los productos más típicos y ricos deGuatemala (o Guate, como la llaman sus habitantes). Cuando lo pruebe, el que compra en el supermercado le sabrá a rayos. Nada mejor que acompañar la bebida negra con un pastel de laDulcería de Doña María Gordillo, que elabora camotes, cañitas de leche y cocadas reales.

Los colores se van multiplicando en el mercado. Compre fruta para entrehoras y tome muchas fotos. Al lado está el mercado de artesanía, donde no podrá evitar dejarse los quetzales. Huy, un autobús amarillo como los de Estados Unidos. Vienen de aquel país, pero aquí son buses de línea y es toda una experiencia montarse en ellos. Atestados de gente, lo mismo va un campesino con pollos vivos que un guiri de pelo rubio y encantado con la improvisación. No sólo de arte del pasado vive Antigua. También acoge multitud de galerías, así que es una buena idea visitar alguna. La terraza del café Sky es perfecta para la puesta de sol. Se divisan los volcanes de Agua, Fuego y Acatenango.

Después de este espectáculo rosa y naranja, la cena trae otros colores: los de los tamales y los chiles en la Fonda de la Calle Real. La noche es igual de intensa de que el día. Hay salsa, música electrónica y gente dispuesta a conocer a todo el mundo. La fiesta puede seguir en afters o casas privadas con una fauna de lo más moderna. Antigua, en este sentido, no hace honor a su nombre.